El blog La Isla de Mil Palabras reseña Cartas de una Madre

María Dolores Hernández , titular del blog de reseñas literarias La Isla de Mil palabras, de España, ha publicado su opinión sobre mi libro Cartas de una Madre que reproduzco a continuación:

Título: Cartas de una madre
Autor: Juan Carlos Roque García
Editorial: Círculo Rojo
Colección: Relatos
Nº de páginas: 306
ISBN: 9788491408345
Género: Epistolar, narrativa

Autor
Juan Carlos Roque García (Güira de Melena, La Habana, Cuba, 1960)
Periodista y caballero andante de la radio que, en el común empeño de contar historias, comparte sus experiencias como documentalista audiovisual y docente en el proyecto Roque Media Consulting.
Su libro “Cartas de unJuan Carlos Roque Garcíaa madre” enhebra la cotidianidad de una madre cubana con las añoranzas de su hijo radicado en Miami, a través de cartas escritas domingo tras domingo durante 15 años.

Roque García fue 1995 a 2012 fue redactor y coordinador de Programación del Departamento Latinoamericano de la antigua Radio Nederland. Anteriormente, trabajó en Radio Rebelde y otras emisoras cubanas.
Es también autor del libro “Cómo Cuba puso a bailar al mundo. Veinte años del Buena Vista Social Club”.

Sinopsis
Ante una sola de las cartas escrita por Olga Villegas a su hijo Frank León durante quince años, no existiría ronda de negociaciones entre Cuba y Estados Unidos que se resistiera. En un mundo perfecto habrían conjurado el conflicto. Las misivas exponen, en un mismo plano, alma y razones para el entendimiento como nunca antes se había hecho. En ellas, los polos geográficos aparentemente opuestos entre los que viajan las cartas son interpelados sin otro tamiz que la necesidad universal de concordia y reencuentro.

El libro ‘Cartas de una madre’ enhebra la cotidianidad de una madre cubana con las añoranzas de su hijo radicado en Miami, a través de cartas escritas domingo tras domingo. Las creaciones del autor de este libro, Juan Carlos Roque García, son conocidas por la cocción a fuego lento de cada proyecto —audiovisual, periodístico o literario— que emprende.

Esta historia epistolar de Olga y su hijo teje un resumen de ideas, de imposibilidades, de impotencia y de esperanzas recogidas por el propio periodista hace ya diez años en La Habana, cuando la contó primero en radio y luego en documental audiovisual hasta llegar a convertirla en un libro transmedia, para que el lector tenga la posibilidad de escuchar, ver y leer el relato.

Opinión
Olga Villegas es una anciana de 82 años que vive en Cuba, ha tenido una vida dura y ha sobrevivido a todo; uno de sus hijos, Frank León, artista plástico, sale de Cuba para no volver, y esta madre toma el hábito de escribirle todos los domingos una carta en la que le cuenta como están ella, los familiares y los amigos que Frank dejó atrás, así como un análisis de la sociedad tal y como ella la ve.

Olga, aunque mayor, es una mujer que no ha perdido la curiosidad y tiene un fuerte espíritu crítico. Todo puede fallar, todo puede cambiar, pero lo que siempre la acompaña en sus largos días de soledad es el sonido de la radio. Gracias a esa onda corta se entera de lo que acontece en el mundo. Tiene sus programas favoritos sobre todo aquellos que le traen noticias de Venezuela, donde emigró su hermana Elo, o Radio Nederland, que será a través de quien conocerá al autor del libro.

Lo que tampoco falla es su cita con la lectura, le gusta leer, y al comienzo de cada carta pone citas llenas de sabiduría.

Con la recopilación que hace el autor de estas cartas podemos ir asistiendo no solo a la cotidianeidad de una vida llena de achaques, y preocupación por la salud, sino a su particular visión de lo que acontece, ya que ella analiza y resume toda la información que le llega y aquella que vive.

Se puede apreciar la pena y la incertidumbre acerca de esas cartas que ella escribe y no sabe si llegan a su destino o no, y en qué condiciones. El mudo reproche de no tener más información de ese hijo emigrante. La preocupación por lo duro de la vida de su hijo Tony que vende en la calle productos de artesanía, el agradecimiento por las gotas de información de primera mano que traen los conocidos que viajan aquí y allá. Los apuros económicos que suponen la búsqueda de aquellos artículos que no están al alcance de todos, la eficacia del sistema cubano de salud a la hora de la atención, y los problemas de escasez de medicamentos por el bloqueo existente.

Sesudas reflexiones acerca de la vida y la muerte, sentencias de filosofía de vida, consejos de comportamiento para sus descendientes. Todo un legado que deja en manos de su hijo y que los azares del destino harán que acaben allá en una emisora de radio que ella escucha cada día.

Es un libro por todo lo anterior emotivo y curioso, aunque puede resultar algo reiterativo y aburrido para un lector convencional, ya que se trata al fin y al cabo de cartas personales con un gran porcentaje de información personal que solo es importante para el destinatario.

Si se hace uso de los recursos multimedia a los que hace alusión el autor, en los que podemos conocer más acerca de los personajes, sus voces y su historia, resulta más enriquecedor.

No busquéis política ni enfrentamientos, ni reproches, no los vais a encontrar.

Inculcar el odio es desastroso, por eso es que tantos jóvenes se inmolan,
porque están cegados por el rencor y ya no son capaces de sentir amor por la vida,
por sus padres o por ellos mismos.
Carta del domingo 19 de mayo de 2002

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